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jueves, 25 de octubre de 2018

“El cuarto de nalga de Mariana”

Una divertida anécdota de lo que ocurre comúnmente en el transporte público Guatemalteco.

Ha sido un día muy interesante, dormimos la última noche en casa de nuestro amigo José que por cierto era también la última noche en Guatemala, como nos dormimos muy temprano ...al amanecer ya estábamos listas pero la maleta no, así que nos compartimos las tareas, mientras mi chata estaba acomodado y organizando todas las cosas que cargamos para el viaje yo aproveche el tiempo para lavar algo de ropa pero lo hice a mano y para variar olvide centrifugarla y así que lo que era un ciclo de secadora se convirtió en una larga espera y no podíamos salir de la casa con la ropa húmeda... Nota importante se supone que nos dividimos las tareas para salir más rápido...




En lo que esperábamos recordé que traíamos unos cacahuates en la mochila se me antojaron así como los preparamos los mexicanos para botanear en el camino pero bueno con un poco de salsa Valentina quedarían perfectos así que pregunte si tenían salsa, me dijeron que sí que la buscara en el refrigerador para mi sorpresa solo encontré una salsa verde y cuando pregunte por la roja no sabían de que hablaba y entonces recordé que ya no estaba en México, pero bueno tome la salsa y no sabía qué hacer, total que le eché y los guardé para el camino…

Cuando por fin salimos de ahí hechamos un volado para ver quién iba a ir al banco ya solo traíamos 50 quetzales para ir hacia El Salvador, pero nos hacían falta 70 para completar el pasaje... Me tocó ir a mí. Le pregunté a una señora dónde quedaba un banco, me respondió que como a media cuadra y que podía ir caminando... Pero no sé qué significaba para ella media cuadra...
Empecé a caminar en la dirección que me dio, ya llevaba como 3 kilómetros cuando llegue con un motociclista y le pregunté dónde quedaba un banco, me dijo adelante donde está la plaza me asome y no vi nada... pero seguí. Poco después me alcanzó ese mismo motociclista y me dio un ray que resulto ser de aproximadamente 2 km a la plaza (ósea me subí a la moto con una persona desconocida).


Ya había obtenido los 70 quetzales que necesitaba sin embargo no traía más dinero  para pagar un bus de regreso pues solo cambie lo justo, mi chata me estaba esperando y no podíamos comunicarnos por cel... ya había pasado más de una hora, necesitaba hacer algo rápido... tenía tan solo 2 opciones pedía ray o caminaba otros 5 kilómetros...no pues mejor pido ray me respondí, por fortuna para cuando mis pensamientos se habían aclarado paso una camioneta, levante el dedo y enseguida se detuvo, le pedí que me bajara donde estaba esperando mi chata y así fue ...yo estaba súper agradecida...

Cuando la vi en la parada ella estaba súper preocupada porque no sabía dónde andaba ni porque había tardado tanto...
Listo ya teníamos suficiente dinero para subirnos al bus (camión) mejor conocido por los extranjeros como chicken bus, ósea imagen la cantidad de cosas que trasladan en esos camiones..... Subirnos al bus es una historia llena de cosas interesantes en primera por qué en Guatemala donde caben dos caben tres aunque lleves solo un cachito de nalga apoyada... eso no importa, pero de qué vas sentado vas sentado y si no el ayudante del chofer te da una ayudita y te sienta de una forma muy especial y acomoda a toda la gente que puedas imaginar ...



Y los pocos que van parados van haciendo palanca con los hombros de las personas que están alrededor así caben mejor y es muy importante decirles que no pueden faltar los vendedores que tienen una forma peculiar de vender y de aventarse un choro mareador impresionante ...
Se suben a vender chocolates, chiles rellenos, tortillas con pollo, helados, rebanadas de pastel, sodas, aguas en bolsitas y mil cosas más sin dejar de mencionar unas doñitas religiosa con volantes para que Dios esté contigo... para esto yo llevaba ¼ de nalga sentada y ¾ de nalga fuera del asiento, en cualquier momento que el chófer decidiera frenar bruscamente mis nalgas caerían al suelo si yo no me sujetaba con ambas manos, por lo que obviamente no agarre ese volante ...
Lo que me costó una de indirectas sabrosas, malas caras y una oración exclusivamente dirigida a mí (Dios padre si hay personas que no quieran escuchar hazlas de oídos sordos) esto por mencionar algo ... Pero dejemos a la doñis a un lado porque de repente llega a la escena un payaso con unos zapatos de esos casuales para eventos ...sentía que se caía o que se atoraba entre tanta gente y tanta cosa ...ufff la libro llegó al fondo y no le pasó nada... Cuando de repente sobre los asientos centrales de lado derecho del bus una bolsa con líquido que iba dentro de una bolsa de mandado se pinchó con algo... para buena suerte la persona que se sentó en ese lugar iba muy bien arreglado... entonces empezó a escurrir no sé qué cosa ...sale una voz desde atrás diciendo cuidado cuidado le está escurriendo algo en su camisa ....
El chico medio espantado volteo hacia el techo del camión, hizo una cara extraña y solo se hizo a un lado para que no lo goteara jajajaja todo un espectáculo para quien no está acostumbrado a ver este tipo de cosas... Pero a él no pareció importarle mucho como si formara parte de la cotidianeidad.



Rato después empezó a bajar la gente por montones y por fin nos pudimos sentar juntas, aprovechamos el momento para saborear un delicioso snack pero cuando sacamos los cacahuates estaban tan verdosos que parecían estar enlamados jajajaja pero aun con eso intentamos comerlos y casi se acabaron aunque no tuvieron mucho éxito pues cada quien esperaba que la otra se los terminara. Para cuándo llegamos a la frontera éramos de las últimas abordo... Bueno nosotras y como una docena de latas de soda rodando de principio a fin en cada curva y una gran montón de basura que la gente amablemente deja antes de bajar...


Nuestras maletas viajaban sobre el techo del bus compartiendo el espacio a lado de canastas de fruta, costales llenos de quién sabe qué cosa y hasta largos materiales de hierro para construcción, cuando llegamos a la frontera bajaron nuestras maletas y no se habían mojado a pesar de haber atravesado por varias zonas de lluvia intensa. Esos buses van equipados hasta con lona impermeable jajaja...
Por cierto del pasaje de las dos fueron solo 60 y no 120 como habíamos calculado así que nos sobraron 60 quetzales para gastarlos en la frontera queríamos comida, pero no encontramos porque según ya era tarde, la culpa fue de la ropa...


Bus de noche aunque parece mas una sala de cine en función de estreno.


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