Hacer este tour desde Antigua cuesta Q90
por el transporte redondo, y llegando al Volcán hay que pagar una entrada de
Q50. Decidimos hacer el traslado por nuestra cuenta pues si algo me quedo muy
claro es que en Guatemala siempre puedes hacer los trayectos por un precio
mucho más económico, investigamos en internet y nos dimos una idea de cómo
llegar. Desde la terminal abordamos un bus que nos bajaría en la desviación
hacia San Vicente Q20, nos bajamos en el km 36.5 y esperamos al siguiente bus
que nos llevaría hacia el comienzo del sendero por Q5, antes de bajar vimos una
entrada alterna bien señalizada y mucha gente era el sendero La Corona, pero
nosotras fuimos hasta la entrada del centro de visitantes. Fue ahí donde nos
enteramos que se cobraba la entrada y a pesar de que no íbamos preparadas para
ese impuesto nos la arreglamos.
Eran casi las 5 de la tarde cuando bajamos
del bus, pasamos por provisiones a una tienda, cancelamos la entrada y
comenzamos la caminata. Se ocultó el sol, sacamos las lámparas y en el camino
encontramos 2 cachorros que nos acompañaron durante todo el camino, nos
detuvimos a tomar unas cuantas fotos antes de que cayera la noche por completo y continuamos la caminata ya llevábamos caminando aproximadamente 50 minutos
cuando de repente el universo nos dio un regalo que jamás olvidaré: el cráter haciendo
pequeñas erupciones estaba escupiendo lava, fue algo semejante a ver pequeñas
piedras rojizas lanzadas hacia el cielo que se hacían acompañar de una estela
de luz naranja que terminaba por iluminar la inquebrantable oscuridad para
luego formar parte de un rio de lava que corría por un lateral del volcán. Un
espectáculo que llevare guardado en el corazón por siempre.
Bajamos las maletas debajo de un techo de
aluminio, me arme con la cámara y subimos por 15 minutos más hasta que
estuvimos frente a la majestuosidad del Volcán, solo había un inconveniente,
los rayos distantes en el cielo parecían acercarse cada vez más así que le pedí
a Mariana que regresáramos de inmediato pero antes quería una foto, se la tome
y en menos de 2 minutos había desaparecido la lava por el cielo nublado.
Cuando íbamos de bajada hubo un espacio donde no supimos que sendero tomar estábamos ante 3 caminos muy similares, elegimos el de en medio pero no era el correcto, lo volvimos a intentar 2 veces más y nada, las nubes y los truenos estaban más y más cerca Mariana empezaba a tener mucho frio y yo temblaba pero no sabía si era de nervios, frio, miedo o todo junto, ya comenzábamos a alterarnos por el hecho de estar extraviadas más de 20 minutos por lo que llegamos a la parte difícil: mantener la calma.
Cuando íbamos de bajada hubo un espacio donde no supimos que sendero tomar estábamos ante 3 caminos muy similares, elegimos el de en medio pero no era el correcto, lo volvimos a intentar 2 veces más y nada, las nubes y los truenos estaban más y más cerca Mariana empezaba a tener mucho frio y yo temblaba pero no sabía si era de nervios, frio, miedo o todo junto, ya comenzábamos a alterarnos por el hecho de estar extraviadas más de 20 minutos por lo que llegamos a la parte difícil: mantener la calma.
Tendimos la carpa y los cachorros se
acostaron cerca, cenamos un atún preparado desde el empaque sobre unas
tortillas hechas a mano, pero frías, en otro momento Mariana no hubiese
aprobado aquel platillo porque no le gusta comer las cosas frías pero ese día
nos supo a gloria.
Temprano antes de que
el sol saliera me levante con la ilusión de volver a ver el cono del cráter y
poderle tomar la foto que imagine y no conseguí, pero lo único que encontré fue
una neblina infinita y la causa de los ladridos de los perros... Un mapache
andaba rondando el campamento y nuestros amigos caninos dedicaron la noche a
alejarlo (ojalá alguien me hubiese explicado).
| Río de Lava. |
| Foto Panorámica del Volcán. |
| Río de Lava Petrificada. |
Para cuando amaneció salimos a caminar por
las faldas del volcán atravesamos una cascada de lava petrificada y tuvimos la
posibilidad de quemar bombones en un río de lava, pero no llevábamos, jaja.
El clima durante esta caminata es muy
variado, puede estar haciendo mucho sol, luego nublarse o tal vez llover, pero
lo que no nos faltó en esta visita fue la intensa neblina que a veces nos hacia
detenernos incluso de día. Escuchábamos un ruido curioso que parecía provenir
del cráter, era como si crujiera. Y hasta sentía las plantas de mis pies muy
calientes y no podía dejar de pensar en las botas que mi amigo José hecho a
perder en su visita a este mismo lugar y no quería perder mis tenis así que
preferí apresurarme.
Después de tomar unos cuantos videos y
andar explorando durante largo rato por la zona, regresamos a levantar el
campamento antes de que se hiciera más tarde. En el camino de regreso
encontramos mucha gente que sube en caballo y otros más caminando que no aceptaron
el servicio de transporte, pero aun con eso los dueños de los caballos los
hacen caminar detrás de los visitantes por si cambiaran de opinión, pero
cuentan que también cambia el precio y en lugar de bajar aumenta.
Nos
marchamos de Pacaya contentas y agradecidas por los paisajes inigualables que pudimos
ver. De hecho, Mariana y yo coincidimos en que fue
lo más espectacular que vimos en Guatemala.
Universo Gracias de nuevo.
El bus que nos sacaría a la carretera principal
Q5 pasó muy rápido pronto estábamos esperando el que grita sin cesar Guate
guate guate guate guaaaaate! Q10. Mientras llegaba compramos una bolsa de fruta
pelada por Q5 yo elegí papaya, pero lo asombroso es que era casi una fruta entera
dentro de la bolsa. Ya en el camino de regreso nos detuvimos a comer y probamos
algunos tacos de guisados y un pan francés relleno que no nos encantó, pero
teníamos hambre. Tomamos el ultimo bus Q20 y llegamos a casa de nuestro amigo José.
Él y su esposa estaban contentos de vernos y nosotras a ellos, les contamos
nuestra travesía y las locas aventuras por su país, nos compartieron algunas
canciones y videos de música regional muy divertidos, entendimos porque José
nos dijo que le habíamos dedicado muy poco tiempo a este país, más tarde nos arrepentiríamos
de no habernos quedado más tiempo y comprenderíamos que un viaje de mochila
como el que acabábamos de emprender difícilmente se lleva de la mano con los
itinerarios fijos y apresurados. La pareja nos recomendó no visitar Venezuela
ellos son de esa nacionalidad y nos contaron como están las cosas para el
turista y lo que batallan las familias que han decidido quedarse allá. Y
entonces Venezuela y su impresionante cascada el Ángel salieron de nuestros
planes.
Después de un sueño super profundo y
reparador preparamos la maleta y nos despedimos de nuestro amigo José y su
familia.
Partimos hacia El Salvador.
Pero antes de llegar a la frontera una
divertida anécdota nos esperaba…
Te invito a leer
próximamente la historia de “El Cuarto de nalga de Mariana”…
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